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Los salarios, clave para una recuperación sostenible

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José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.


Con la renovación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) entre sindicatos y empresarios como telón de fondo, parece conveniente abrir una reflexión sobre la importancia de la evolución de las remuneraciones salariales para la sostenibilidad a medio plazo de una recuperación económica cuyo patrón de crecimiento tiene como uno de sus pilares básicos la recuperación del consumo privado, que el Gobierno vincula directamente a la creación de empleo.

Un modelo aparentemente coherente en el ámbito de la teoría pero que se rompe cuando, como está ocurriendo aquí y ahora, la mayoría de los empleos nuevos que se crean lo hace estigmatizados por unas condiciones salariales y de temporalidad sensiblemente peores a los de antes de la crisis.

Quiere esto decir, que el aumento de los puestos de trabajo no permite hacer una traducción proporcional o equivalente a al aumento del consumo interno. Y si a ello añadimos que, con datos de la Comisión Europea, los salarios reales en España se han recortado nada menos que un 4,5 por ciento desde 2008, pues no es difícil inferir que estamos ante una seria amenaza para que el crecimiento de la economía sea sostenible en el tiempo y ante una rémora para impulsar el aumento de la recaudación impositiva y de los ingresos por cotizaciones a la Seguridad Social de los que se  nutren las arcas del Estado para pagar, entre otras cosas, las pensiones.

¿Se referiría a esto la ministra Fátima Báñez  instaba a los agentes sociales a acompañar con la subida de salarios la creación de empleo? Probablemente.

Porque aunque en el Ministerio de Empleo no se han pronunciado nunca públicamente sobre la negociación colectiva, que compete exclusivamente a sindicatos y empresarios, algunos responsables del Departamento no ocultaban que su simpatía con un acuerdo que empezara  a recuperar el poder adquisitivo de los salarios para impulsar el consumo y el empleo.  Entre otras cosas, porque recordemos que también la Comisión Europea denunciaba en noviembre pasado que el recorte de salarios que se ha producido en España durante la crisis ha sido “lento, ineficaz e injusto”, perjudicando especialmente a los trabajadores temporales.

En esta coyuntura, los responsables de la política económica del Ejecutivo, y en especial el Ministerio de Economía y la Oficina Económica del Presidente, deberían modificar su actual prudencia inmovilista para impulsar unas subidas salariales que garanticen una recuperación cierta de la capacidad de compra, ayudando así a fortalecer una demanda interna que no puede sostenerse sólo con la expansión de los empleos en las actuales condiciones de precariedad, además de que la actuación sobre los sueldos tiene un impacto mayor y de más largo recorrido que la reducción de impuestos. Incluso aunque se genere algo de inflación, que en una situación de bajos precios ayudaría, incluso a reducir el estock de la deuda acumulada. Pero esa es otra historia.

José María Triper
Corresponsal económico de elEconomista.

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