El nuevo Irán. Punto de inflexión para el país asiático

Dos años han tenido que pasar desde la llegada a la presidencia de Irán de Hasan Rohani para que las relaciones entre Irán y Estados Unidos, caracterizadas durante los últimos treinta años por una enorme tensión, se hayan restablecido. Desde la proclamación de Irán como estado Islámico en 1979 hasta el último gobierno de Ahmadineyad (que radicalizó aún más las relaciones) ambos países rompieron toda relación comercial y diplomática. Las negociaciones llevadas a cabo en el último año, fuera del escenario de tensión, se han plasmado en un acuerdo histórico con Estados Unidos y la comunidad internacional para desmantelar su programa nuclear que ha acabado con las sanciones económicas impuestas a Irán. Además, el pasado mes de enero se abrió la puerta a las inversiones estadounidenses. Se trata de un momento absolutamente clave, o incluso puede considerarse un punto de partida para una nueva definición de Irán como mercado potencial.

Extremadamente seco y desértico, Irán es el segundo país más grande de su región, detrás de Arabia Saudí. Comparte frontera con siete países, Armenia, Azerbaiján y Turkmenistán al norte, Turquía e Irak al oeste y Pakistán y Afganistán al este; lo cual, unido a la dureza de su extrema geografía, caracterizada por la escasez de agua y por la presencia de formaciones montañosas, ha hecho de Irán un territorio de paso, en el que era difícil asentarse, y en el que el nomadismo era la principal forma de vida.

Una tierra sin ríos pero rica en minerales, nada menos que el 7% de las reservas minerales del mundo, 68 tipos de minerales, entre los que destacan el cinc, el cobre y el hierro.

Irán también posee amplias reservas de gas, de hecho son las segundas del mundo, tras las de Rusia. Nada menos que el 15,3% de la reserva mundial. Irán es, además, uno de los principales proveedores mundiales de petróleo.

Comercio exterior de Irán

Existen discrepancias entre las fuentes que proveen datos sobre las exportaciones de Irán, en función de su origen, si es iraní o extranjero. Independientemente de los datos concretos, la quinta parte de las exportaciones iraníes y de los ingresos del estado provienen del petróleo y gas natural. No obstante, y con el objeto de facilitar registros provenientes de una fuente fidedigna, para la realización de este informe se han tomado como referencia los datos proporcionados por ICEX España Exportación e Inversiones.

Así, según ICEX España Exportación e Inversiones, en 2014, Irán exportó bienes por valor de 97 mil millones de dólares, de los cuales 49 mil millones fueron ventas de productos no petrolíferos: gas condensado (27%), fuel (15%), productos agrarios (12%), alimentos (9%), hierro (4%), propano licuado (4%), bitumen (3,2%), metanol (3,1%), polietileno (3%), butano (2,9%), fertilizantes de urea (2,5%) y cemento (2,4%); distribuidos así; China (25%), Irak (20%), UAE (10%), India (8%), Afganistán (8%) y Turquía (5%).

Por otro lado, en 2014, Irán compró bienes por valor de 62 billones de dólares, de los cuales 49 billones correspondieron a productos no petrolíferos: arroz (4,6%), aceite de soja (3,6%), maíz (3,0%), vehículos (2,8%), trigo (2,4%), azúcar (1,6%) y medicamentos (1,5%). Emiratos Árabes Unidos (20%) encabezó la lista de suministradores de productos no petrolíferos, seguido de China (18%), India (9%), Corea del Sur (7%), Turquía (7%) y Alemania (5%).

Se estima que, además, Irán movió en 2014 unos 25 mil millones de dólares en productos de contrabando, como tabaco, teléfonos, cosméticos o parabólicas.

Relaciones bilaterales

A mediados de 2012 la Unión Europea impuso sanciones para la importación de crudo iraní. Hasta ese momento, Irán, era uno de los principales proveedores de crudo a España: casi el 14% de todo el petróleo importado por nuestro país provenía de Irán en 2011 (nuestro tercer proveedor, siendo el petróleo el objeto del 95 – 98% de todas las compras de España a Irán). España era el quinto exportador de la UE a Irán, tras Alemania, Italia, Francia y Suecia. Nuestro país, junto a Grecia, fue uno de los más afectados por las sanciones, ya que España había visto incrementadas sus exportaciones hasta los 655,3 millones de euros, que se rebajaron hasta los 463,7 millones de euros de 2012 tras la entrada en vigor de las sanciones. Los valores de 2013 y 2014 siguieron la misma línea, con registros 315 y 296 millones de euros.

En cuanto al gas, otro de los principales productos que España compraba antes de las sanciones, existía el contrato de servicios de SOCOIN, además de los tres principales proyectos iraníes para licuefacción de gas natural, en uno de los cuales España tenía intereses Irán LNG (SOCOIN).

No obstante, la balanza comercial España – Irán se ha visto invertida al no incorporar el petróleo de origen iraní y ha pasado a ser positiva, y eso teniendo en cuenta que desde finales de 2011 hasta principios del presente 2015, las sanciones han provocado una reducción de más del 50% por ciento en las exportaciones españolas a Irán. Más de mil empresas españolas, de las que 350 son exportadoras tradicionales, llevan a cabo operaciones de venta a Irán anualmente. La actividad exportadora con Irán también se ha visto dificultada por el hecho de que la banca internacional dejó de operar directamente en el país, aunque sí resta algún banco español que con contactos sobre el terreno.

Esa caída de las exportaciones españolas a Irán ha repercutido, principalmente, en la exportación de tuberías y en los componentes para la industria del automóvil. En lo que se refiere a las importaciones, Irán ocupaba el número 14 en la clasificación de proveedores de España hasta el momento en que entraron en vigor las sanciones de la Unión Europea, pero descendió hasta el final de la tabla después de esa fecha.

Teniendo en cuenta que existe una corriente de simpatía entre ambos países, a pesar de las sanciones impuestas por la Unión Europea, cabe pensar que Irán se presenta como un mercado por descubrir para los exportadores españoles. Productos agroalimentarios o infraestructuras son solo algunos de los sectores en los que España podría destacar en Irán, junto con servicios como el del turismo o el transporte. Tres ministros españoles han visitado Irán en el último año con el objeto de estrechar relaciones y estudiar posibles nuevas vías de negocio.

Acuerdos económicos vigentes ente ambos países

El Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI), firmado en octubre 2002, entró en vigor el 13 de julio de 2004.

El Acuerdo para Evitar la Doble Imposición de julio 2003 entró en vigor en enero de 2006, aunque su publicación en el BOE es de 2 de octubre del mismo año.

En abril de 2005, se firmó un Acuerdo de Colaboración entre el ICEX y el Trade Promotion Center of Iran.

Perspectivas de futuro

De plena actualidad en los medios y foros internacionales, Irán es ya a partir de ahora un socio deseable para Occidente. La mejora del ambiente político y económico, sin que haya dejado de ser un estado islámico, es patente. Es de resaltar que a pesar de las sanciones, su economía ha ignorado la crisis y es una de las veinte más saneadas del mundo, y está adquiriendo una relevante presencia activa en el entramado mundial.

Irán posee hoy por hoy una renta per cápita muy parecida a la de China, unos 4.000 €, la mayor parte de su población vive en zonas urbanas, es joven y está cualificada. Rival natural de Arabia Saudí en la exportación de petróleo, comparte precisamente con sus países vecinos la necesidad de ampliar infraestructuras de construcción (puentes, autopistas, ferrocarriles) y la vertiginosa incorporación de la tecnología a la vida diaria. Las energías renovables, la automoción, la maquinaria y el sector de los servicios serán también un importante sector de oportunidad en este país.

Aún así, la censura, la restricción de las libertades civiles, la represión de las mujeres y la corrupción son obstáculos a la hora de hacer negocios que empresas e instituciones extranjeras deberán tener en cuenta si pretenden establecerse en Irán, así como el hecho de que sigue siendo un país que vive en estricta observancia de la sharia. El país precisa someterse a importantes reformas si desea atraer inversión extranjera y cómo no, el turismo.

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