Ante el nuevo marco político mundial

“La trama rusa”, como ya se conoce el entramado de relaciones ocultas entre el Kremlin y el la administración Trump, es la noticia política del año este 2017. Trump ha negado las acusaciones de filtración de información secreta al gobierno ruso, pero mantiene contacto directo y fluido con el eterno enemigo de su país. Tras el despido fulminante del director del FBI (que investigaba la trama rusa) por parte de Trump, el Capitolio ha designado expresamente un fiscal fuera de toda sospecha que aclare las oscuras conexiones del presidente con los rusos y tendrá que determinar si el equipo electoral del republicano se coordinó con el Kremlin en su campaña contra la demócrata Hillary Clinton.

La posible sintonía entre Putin y Trump, principales mandatarios de los países más poderosos del mundo, no es necesariamente una buena noticia, aunque el delicado equilibrio geopolítico entre las dos potencias haya sido, desde el final de la II Guerra Mundial, una aspiración para el mundo civilizado. Cuestionado en lo que se refiere a corrupción, espionaje y violaciones de derechos humanos, Putin ha demostrado sangre fría y pragmatismo en su política exterior y ha establecido alianzas con China, Bielorrusia, Venezuela y Brasil a la vez que mantenía buenas relaciones con la Unión Europea. Ha sabido, además, impulsar los sectores energético, petrolero y gasífero, gracias al aumento del precio del petróleo. Las sanciones socioeconómicas impuestas a Rusia tras la anexión de Crimea no han frenado el crecimiento de un país que abrazó el capitalismo sin dejar atrás una infraestructura burocrática trasnochada y anticuada que Putin ha intentado modernizar.

Rusia posee las mayores reservas de gas natural del mundo, las segundas mayores reservas de carbón y las octavas mayores reservas de petróleo. Es el primer exportador de gas natural y el segundo de petróleo, que junto a gas natural, metales y madera constituyen el 80% de las exportaciones de Rusia. Sin embargo, desde el 2003, las exportaciones de recursos naturales empezaron a descender en importancia para la economía, al reforzarse considerablemente el mercado. El aumento de la demanda interna es un indicador de fortaleza económica. La Rusia del siglo XXI es rica y competitiva pero aún tiene que actualizarse en muchos sentidos.

Comercio exterior de Rusia

Rusia es toda una referencia mundial en comercio exterior y eso a pesar de su pasado comunista, que ha dejado secuelas como políticas arancelarias complejas y una enrevesada red de trámites burocráticos que podrían dificultar las relaciones comerciales. Entró en la OMC en 2012 y es uno de los 15 exportadores y 23 exportadores más activos del mundo, con recursos naturales y un desarrollo industrial que la hacen líder en exportación de hidrocarburos, minerales, productos agrícolas y fertilizantes. Los principales productos de la importación rusa son medicinas, vehículos, maquinaria y electrodomésticos. El comercio exterior representa un 50% de su PIB.

Esos recursos naturales han permitido a Rusia un superávit en su balanza comercial que ha sobrevivido a la caída de los precios del petróleo, con caídas en 2015 hasta los 161.400 millones de dólares, un 33% menos que en 2014, debido a que las exportaciones cayeron un 31,1% mientras que el descenso de las importaciones fue del 36,7%. 2016 también supuso una caída del superávit presupuestario en un 40%, hasta los 90.100 millones de dólares, ya que las exportaciones cayeron un 20% mientras que las importaciones solo lo hicieron un 1.7%.

En cuanto a los principales socios de Rusia, estos son China, Alemania, Países Bajos y Estados Unidos. La anexión de Crimea y el consecuente conflicto con Ucrania han supuesto sanciones comerciales impuestas por los países europeos a Rusia, que ha tenido como contrapartida el embargo de la producción agrícola de los países de la UE y Estados Unidos.

Relaciones bilaterales

Las relaciones políticas hispano rusas son positivas, aunque hay otros países europeos más relevantes para Rusia, con los que mantiene relaciones más estrechas. En lo que se refiere a lo comercial, España puede mejorar su presencia en el mercado ruso de casi 147 millones de consumidores con productos y empresas innovadoras y competitivas, ya que además no existen otros condicionamientos para ello más que el desconocimiento por parte de los rusos de los bienes españoles.

En 2016 España fue el 19º suministrador de Rusia y el 30º comprador y su cuota de mercado es del 1,3%. Dentro de la Unión Europea, España ocupa el puesto 12º como suministrador comunitario a Rusia y el 11º como cliente. El comercio bilateral se ha visto afectado por la devaluación del rublo frente al euro, los bajos precios del petróleo y las sanciones de la Unión Europea. Los últimos cinco años han registrado caídas en nuestras exportaciones a Rusia, con 2016 como récord, con 1.602 millones de euros (45,3% de caída acumulada en 5 años).

También las importaciones han caído: entre 2013 y 2016 se desplomaron un 62%, que sin duda está relacionado con la bajada de los precios de los hidrocarburos: los combustibles suponen un 78% de lo que España compra a Rusia.

2017, sin embargo, puede ser el año de la remontada, ya que en el periodo enero-febrero, nuestras exportaciones se incrementaron un 31% en cuanto al mismo periodo del año anterior.

Acuerdos económicos vigentes ente ambos países

– Acuerdo de Cooperación Económica e Industrial, firmado el 12.4.1994 (se aplica desde esa fecha), en virtud del cual se han celebrado ocho sesiones de la Comisión Mixta Intergubernamental. La próxima reunión se ha previsto que se celebre durante el primer semestre de 2017.
– Convenio para Evitar la Doble Imposición, firmado en Madrid el 17 de diciembre de 1998 y en vigor desde el 13 de junio de 2000.
– Convenio de fomento y protección recíproca de inversiones. Continúa vigente el suscrito con la URSS el 26 de octubre de 1990, en vigor desde el 28 de noviembre de 1991.
– Otros acuerdos: Acuerdo sobre Cooperación y Asistencia Mutua en Materia Aduanera, Protocolo de Cooperación en Materia Turística, MOU sobre Colaboración en Materia Industrial y Tecnológica, Convenio sobre Transporte Marítimo, Convenio sobre Seguridad Social y Transporte por Carretera y Convenio de Cooperación en Materia Informática, Protocolo de Cooperación entre el ICEX y la CCI de la Federación, firmado el 9 de julio de 2007 y Acuerdo de Colaboración en Materia de Transporte Ferroviario (5 de octubre de 2007). Éste último abre a las empresas españolas la posibilidad de participar en el desarrollo de los ferrocarriles de alta velocidad en Rusia.
– MOU entre el Ministerio de Fomento del España y el Ministerio de Transportes de la Federación Rusa (junio de 2015)

Perspectivas de futuro

Rusia necesita actualizar sus infraestructuras: en un país inmenso, las carreteras y vías ferroviarias y de metro son canales imprescindibles para su crecimiento económico. Además, existe la oportunidad de avanzar en el sector energético, ya que hay previstas inversiones de 230.000 millones de dólares en crudo y 180.000 millones de dólares en gas. Asimismo, con motivo del Programa Nacional de Energías Renovables se van a derivar un conjunto de proyectos que el Gobierno Ruso ha comenzado a licitar.

El sector de los bienes de consumo y el agroalimentario suponen también buenas oportunidades para España, ya que la industria local es poco competitiva. Destacan los sectores de muebles, calzado, textiles, cerámica, precocinados, conservas vegetales, vinos y zumos. Junto a la maquinaria y equipos para la industria alimentaria, textil y tratamiento de la madera.

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