Coordinador de la Sección Fiscalidad Internacional AEDAF, Asociación Española de Asesores Fiscales.

“En la Unión Europea, se refuerzan las tendencias armonizadoras en materia tributaria”

La Unión Europea firmó a finales de enero de 2016 el acuerdo multilateral entre autoridades competentes para el intercambio de informes país por país en aras de aumentar la transparencia fiscal internacional. ¿Qué opinión le merece cómo se está llevando a cabo su implementación?

En primer lugar, BEPS consta de quince acciones diferentes, pero me gustaría destacar dos de sus objetivos fundamentales:

Una de ellas, es que tiende a eliminar supuestos de no imposición internacional, y la segunda, que para las empresas españolas constituye uno de los puntos más interesantes, es la creación de un mecanismo de arbitraje, pensado para el momento en que existan controversias entre dos o más administraciones sobre dónde y cuánto debe tributar un empresario. Más de veinte países suscriben el artículo del Multilateral que permitirá dirimir disputas en arbitraje como sistema alternativo, en lugar de tener que recurrir a los tribunales de los países en disputa, de los que sólo puede esperarse una solución unilateral, pero no completa, de este tipo de controversias.

Como contrapartida, la propia lectura del Multilateral es muy compleja, porque hay que dilucidar cómo va a interactuar este acuerdo con cada uno de los bilaterales. Por ejemplo, España quiere aplicar el Multilateral a 86 convenios bilaterales de su red de convenios, pero habrá que esperar a saber qué quiere hacer cada uno de ellos respecto al convenio firmado con España y en qué medida está dispuesto a cambiarlo en el mismo sentido que proponga España. Por lo que ese seguimiento del acuerdo resulta muy complicado. Mi opinión es que el Ministerio de Hacienda debería publicar textos de los convenios bilaterales que, aún no siendo oficiales, faciliten la lectura y aclaren cómo han sido modificados después de la ratificación del Multilateral.

En la reforma fiscal que presentó el mes pasado Trump no hay alusión alguna a los BEPS. ¿Qué importancia tiene esto en la implantación de medidas BEPS a escala internacional?

La Administración Obama impulsó el programa BEPS aunque al final de su mandato empezó a desentenderse, porque, en sí, BEPS supone un ataque a los intereses de las multinacionales, que son las más perjudicadas en la implantación de este acuerdo, puesto que BEPS supone un intento de gravar más equitativamente los beneficios de las multinacionales en todos o la mayoría de los territorios en los que están presentes y el mayor número de multinacionales y las más grandes, son norteamericanas.

Obviamente, Trump ha decidido ignorar BEPS (salvo respecto a la cooperación administrativa y el arbitraje) por las mismas razones, por lo que en estos momentos se trata de una iniciativa más europea y de países emergentes que de Estados Unidos. Esto obviamente, complicará su implantación.

El Brexit, los papeles de Panamá, el TTIP… los últimos años han sido bastante agitados. ¿Cuáles son los principales frentes abiertos en el ámbito de la fiscalidad internacional? ¿Cuál cree usted que será su evolución a medio – largo plazo?

Hay varias tendencias que podemos calificar como consecuencias directas de BEPS.

Una es una tendencia a la intensificación de los instrumentos de cooperación administrativa, aparte de BEPS. Otra, la eliminación de regímenes fiscales nocivos para jurisdicciones diferentes a las que se crean.

Además, en la Unión Europea, se refuerzan las tendencias armonizadoras en materia tributaria, aprovechando el nuevo impulso dado por BEPS, que pueden conducir a algo muy novedoso: la armonización de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades dentro de la Unión, por un lado, y, por otro, a la eliminación de la unanimidad para la aprobación de normativa tributaria. Tanto Juncker como la Comisión Europea ya han hecho alusiones al respecto. En este sentido, es una ventaja que el Reino Unido abandone la Unión Europea para los defensores de la eliminación del requisito de la unanimidad.

Otra novedad interesante: la tributación de las empresas digitales, un tema que Estados Unidos quiso detener y al que la OCDE no hizo mucho caso, pero ahora, a instancias de Francia, la Unión Europea quiere liderar la creación de un nuevo gravamen para que los beneficios de las empresas digitales no tributen solo en su estado de residencia, sino también donde se genera el valor añadido: donde se consumen los megas, sus productos, etc. Realmente eso sería muy revolucionario, aunque de momento, la Comisión Europea parece más partidaria de la aprobación de la base imponible común consolidada en el Impuesto de Sociedades como vía de solución definitiva de este fenómeno.

¿Cuáles son los retos principales para las empresas españolas que exportan en términos de fiscalidad internacional? ¿qué recomendaría a este respecto a quien comienza la aventura en el exterior?

Lo principal para quienes salen al extranjero a hacer negocios es cerciorarse de dónde se quieren establecer y dónde no. Gracias a BEPS, es más fácil que antes que se encuentre establecido en lugares donde no quisieran estarlo, con los mayores costes de cumplimiento que eso supone. Cuando hablo de “establecimiento” me refiero a la obligación de pagar impuestos sobre beneficios o IVA en otros países. Establecerse requiere costes de gestión, complejidad administrativa y puede significar un anticipo en el pago de impuestos con el que no se contaba.

Este riesgo de “establecimiento inadvertido” se debe a que BEPS ha consagrado el concepto de “asentamiento complejo operativo” desarrollado originariamente por la administración española, que puede llevar a apreciar la existencia de un establecimiento permanente donde antes no lo había, en función de la existencia o no de lugares fijos desde donde el empresario negocia habitualmente contratos, la contratación de agentes para negociar contratos por cuenta de aquél o, incluso, la existencia de filiales en dicho territorio dedicadas únicamente (a priori) a la asistencia post-venta, especialmente si puede apreciarse que todos o algunos de los elementos anteriores operan de forma combinada.

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