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El Reino Unido en 2018

El Reino Unido en 2018

Según la compañía de seguro de crédito Solunion, las perspectivas de Reino Unido para 2018, realizadas a partir de un informe de su socio Euler Hermes, las exportaciones de bienes y servicios llegarán los 20.000 millones de libras en 2018 (tras alcanzar 50.000 millones de libras en 2017). En cuanto a las exportaciones de mercancías se espera una cifra de 11.000 millones en 2018 (tras los 28.000 millones de 2017). Los pronósticos de ingresos por exportaciones provendrán fundamentalmente de un aumento de la demanda de mercados tradicionalmente importantes en Europa que absorberán alrededor del 50% de las exportaciones de bienes británicas (en particular Alemania, Suiza, Francia y Holanda, aunque EE.UU. y China también contribuirán). Los sectores más beneficiados serán el químico (+2.100 millones de libras), maquinaria y equipos (+2.000 millones de libras) y joyas, arte y piedras preciosas (+1.800 millones de libras).

En 2018, la demanda de exportaciones británicas continuará beneficiándose del actual ciclo de recuperación en Europa. Sin embargo, la fuerte depreciación de la libra esterlina después de la victoria del ‘Brexit’ no ha sido capaz de potenciar las exportaciones.

Es improbable que esto cambie en el corto plazo. Por un lado, las exportaciones de manufacturas y servicios cuentan con un alto valor añadido, por lo que no son muy sensibles a variaciones en el precio. Quizás, lo más importante, dada la integración global de las cadenas de suministros, es que las exportaciones británicas cuentan con un alto componente de elementos importados. Dado que la depreciación de la libra ha aumentado el coste de las importaciones, los exportadores británicos han respondido aumentando el valor de sus productos, en un esfuerzo por mantener los márgenes de ganancias.

No habrá un boom en las exportaciones. Al contrario, la volatilidad del tipo de cambio y la incertidumbre relacionada con el Brexit harán que se mantenga el ritmo de la dinámica exportadora.

Más allá del corto plazo, la dinámica de las exportaciones británicas dependerá en buena medida del grado de acceso de Reino Unido al mercado único de la UE que se determine en las negociaciones con Bruselas. El escenario más probable es que tras dos años de transición, se llegue a un acuerdo limitado de libre comercio entre la UE y el Reino Unido para 2021. Éste tendría un grado de integración menor que el que se ha logrado dentro del mercado único europeo.

El sector servicios es el que más sufrirá, dado que podría enfrentar barreras no arancelarias altas, prohibitivas en determinados casos, como las normas de origen, aduanas y/o divergencias en las reglamentaciones. Es poco probable que los acuerdos de libre comercio con países no pertenecientes a la UE, como EE.UU. o Canadá, compensen el impacto negativo de un menor comercio entre la UE y el Reino Unido, ya que la proximidad geográfica es un elemento clave en los flujos comerciales. Además, los acuerdos comerciales suelen tardar muchos años en negociarse, y es difícil ver cómo el Reino Unido, por sí solo, puede pactar mejores términos en las negociaciones con países extracomunitarios que la propia UE, que goza de mayor poder de negociación al ser un actor económico de más envergadura. Este contexto hace pensar que, a largo plazo, el Brexit generará una marcada reducción del comercio de Reino Unido.

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