Opinión

Las sumas negativas del Brexit

Opinión-Triper

José María Triper
Director de Comunicación de CESCE.


Hastiado ya de escuchar, hablar y opinar de Cataluña y coincidiendo con la tesis de esos expertos del Instituto Elcano en que, lamentablemente, el conflicto “no tiene solución y es un problema que hay que conllevar”, me permito hoy cambiar la murga por otro asunto también muy cercano y transcendente para nuestros intereses y hoy casi relegado en los medios de comunicación por el monotema catalán.

Porque a más de un año vista ya del referéndum que dio vía libre al Brexit y a punto de cerrarse las negociaciones del divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea, aparentemente amistosas pero llenas de resquemores, aristas e interpretaciones, hoy ningún analista tiene dudas de que la desconexión va a generar daños económicos e importantes pérdidas de riqueza y bienestar para todos.

El castigo ejemplarizante a los británicos desde la UE para evitar que ningún otro socio quiera imitar a los tránsfugas es una consigna imperante entre quienes mandan en Bruselas, mientras que desde Londres el Gabinete de Theresa May necesita aparentar una postura poco flexible para no perder la dignidad, la credibilidad y el apoyo de una sociedad muy dividida, que le puede costar despedirse del 10 de Downing Street por la puerta de atrás y sin salvar los muebles.

Estamos pues ante lo que los economistas definen como el juego de las sumas negativas, y en este juego España es, posiblemente, el país más vulnerable. De hecho, España es el único país de la eurozona que tiene superávit comercial con el Reino Unido, con un saldo positivo de 7.968 millones de euros en 2016. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones españolas y el sexto en origen de nuestras importaciones, con unas ventas por 19.153 millones en el último año, y creciendo, frente a unas compras por 11.184 millones.

La balanza de servicios es también muy favorable a nuestro país, con el añadido de que el Reino Unido es el principal emisor de turistas hacia España hasta el punto de que el 24 por ciento de los 74.000 millones de ingresos por turismo de 2016 corresponde al gasto de los turistas británicos.

Y en el terreno de las inversiones, los datos cerrados del Ministerio de Economía muestran que Reino Unido fue también el principal país de destino de las inversiones españolas durante el año pasado, con un total de 8.900 millones de euros frente a los 3.819 millones del año 2015, con una inversión acumulada en el país que supera ampliamente los 50.000 millones. Un tejido empresarial y financiero al que preocupa fundamentalmente la generación de ingresos y la repatriación de beneficios. A sensu contrario el volumen de negocio generado por las empresas británicas en las fusiones y adquisiciones de sociedades españolas sobrepasó los 3.000 millones.

Sectores económicos claves para la economía española como los bienes de equipo, agroalimentación, automóvil, telecomunicaciones, inmobiliario o servicios financieros, además del turismo, pueden verse seriamente afectados si, al final, vamos a lo que los políticos llaman un “Brexit duro” y la negociación no se hace bien.

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