En busca de un crecimiento sostenible

Cerca de veinte años lleva China oponiendo una fuerte resistencia al liderazgo económico occidental encabezado por Estados Unidos y la Unión Europea. La crisis financiera global que arrancó en 2008 y que tanto afectó a Europa y América apenas rozó la economía china, dado que el sistema financiero chino está poco conectado con el internacional. El mercado está aún básicamente controlado por el Estado pero los bancos disponen de un considerable nivel de autonomía. Aunque las crisis del exterior le afecten poco, en las crisis internas existen dudas bien fundadas acerca de la calidad de la gestión de las entidades financieras. El sistema financiero nacional se caracteriza por su opacidad, corrupción y por sostener un complejo entramado de relaciones que proliferan a medio camino entre la política y los negocios.

Diez años más tarde se ha podido constatar que la crisis supuso para China una desaceleración del crecimiento económico, la contracción de la exportación, la débil demanda de inversión, las dificultades de la producción industrial y la caída de los beneficios empresariales e ingresos fiscales, al menos en mayor medida de lo que se esperaba. Aun así, China vio crecer su PIB un 6,9% en 2017. Este dato es superior al que habían aventurado los expertos, del 6,5%, en el marco de un proceso gradual de enfriamiento de la economía interpretado como una transición hacia un nuevo modelo de crecimiento, centrado en el desarrollo equilibrado y sostenible del país. Además, la inflación se ha mantenido en tasas moderadas de en torno al 2% y el desempleo ronda el 4% (aunque el modelo de cálculo no parece del todo fiable). Hoy, el mundo vive pendiente de la guerra comercial de Trump contra China.

China mira hacia 2021, horizonte en el que brilla como principal objetivo económico el establecimiento de una sociedad moderadamente próspera, que incluiría el doblar la renta ese año respecto a la de 2010. Sin embargo, se sospecha que el riesgo financiero derivado del crecimiento de la deuda puede poner en peligro este objetivo.

Se prevé, además, que el proceso de reformas dinamice la economía a través de las políticas de protección del medio ambiente y del desarrollo de energías limpias, el proceso de urbanización -que debe acomodar a más de 100 millones de personas en las ciudades antes de 2020-, el reequilibrio en la distribución de la renta -que elevará el consumo- y la modernización de la agricultura y de la industria. También hacen falta importantes reformas en el sector financiero, en la financiación de los gobiernos locales y en el trabajo de la Administración (en particular en las empresas de titularidad pública). La lucha contra la corrupción, en la que tanto empeño están poniendo el Partido y el Gobierno, es también fundamental para el éxito en el cambio de modelo.

China – evolución reciente del comercio exterior

El crecimiento del volumen total del comercio exterior de mercancías (4.104.475 millones de dólares) en 2017 fue del 11,4% interanual. China vendió al exterior bienes por valor de 2.263.490 millones de dólares, un 7,9% (7,7 % en el año anterior y las importaciones (1.840.985 millones de dólares) lo hicieron en un 15,9% (-5,5% en 2016). El superávit comercial en 2017 ascendió hasta los 422.505 millones de dólares.

La primera zona de libre comercio en China continental se estableció en Shanghái en 2013. A continuación, en 2015 las zonas de libre comercio de Tianjin, Fujian y Guangdong, y en 2017 las de Liaoning, Shanxi, Henan, Hubei, Chongqing, Shichuan y Zhejian. El Gobierno chino ha anunciado la creación de una zona de libre comercio en la isla de Hainan, operativa a partir del año 2020.

Además, han mejorado ampliamente los datos de comercio electrónico. En la actualidad, el 20% de los usuarios de Internet de China ha realizado compras online en el extranjero al menos una vez al año y se prevé que este porcentaje crezca hasta el 50% en 2020, lo que supone que alcanzará el 25% del total de la población china, con el apoyo del gobierno chino apoya decididamente mediante el programa “internet +”. En 2017 existían en China más de 5.000 tipos diferentes de plataformas de comercio electrónico que daban servicio a unas 200.000 empresas. Ese mismo año, las operaciones de comercio electrónico transfronterizo en China se incrementaron un 28% respecto al año anterior, con Estados Unidos como principal mercado – destino.

Los mercados de China

La Unión Europea es el principal socio comercial de China. En 2017 los principales destinos de las exportaciones chinas fueron los Estados Unidos con una cuota del 18,9%, seguido por la Unión Europea (16,4%) y Hong Kong (12,3%). Tras ellos, con cuotas notablemente inferiores, siguieron las dirigidas a Japón (6,0%) y Corea del Sur (4,5%) como principales destinos. España, con una cuota del 1,01% en 2017 se situó en el puesto 24º como destino de las exportaciones chinas.

En cuanto a las importaciones, en 2017, tras la Unión Europea (13,6% del total), los principales países proveedores de China fueron: Corea del Sur (9,9%), Japón (9,2%), Taiwán (8,7%) y EEUU (8,4%). España ascendió al puesto 37º (0,45%) desde el 39º que ocupó en 2016.

Los productos de China

En 2017 las exportaciones chinas crecieron un 6,74%. Entre ellas destaca el crecimiento de las exportaciones de juguetes (23% interanual) y las de vehículos automóviles (11,1% interanual).
En 2016 los principales sectores de la exportación china fueron los productos industriales y bienes de equipo, que concentraron el 69% del total, seguidos del de bienes de consumo, con el 27,6% de las exportaciones chinas.

Comercio exterior hispano-chino

En 2017 las exportaciones a China desde nuestro país crecieron un 28,3% interanual, hasta los 6.258 millones de euros (2,3% del total de la exportación), y ocuparon el puesto 10º en la clasificación mundial. Por sectores económicos destacan: materias primas (25%), semi-manufacturas (21,4%), alimentos (17,4%), bienes de equipo (16,8%) y manufacturas de consumo (9,4%). Los principales productos exportados fueron: cobre y sus aleaciones (13,1%), equipos, componentes y accesorios de automoción (6,5%), carne de porcino congelada (5,9%), cinc en bruto (4,1%), y desperdicios y desechos de cobre (3,6%).

En ese mismo año las importaciones desde China aumentaron un 7,1% interanual y totalizaron 25.662 millones de euros (8,5% del total) y ocupando el puesto 3º en la clasificación mundial. Por sectores económicos destacan: manufacturas de consumo (37,5%), bienes de equipo (34,6%), semimanufacturas (13,9%), bienes de consumo duradero (7,9%) y alimentos (3,1%). Los principales productos importados fueron: equipos de telecomunicaciones (5,5%), máquinas de tratamiento y procesamiento de datos e información (5,3%), videoconsolas, consolas y juegos de mesa (2,9%), artículos de marroquinería (2,7%), y juguetes de rueda (2,1%).

En 2017 el déficit comercial con China alcanzó los 19.404 millones de euros, un 2,3% más que el año anterior. La tasa de cobertura se situó en el 24,4% y mejoró 3,9 puntos porcentuales en relación con el año anterior.

En los primeros seis meses de 2018 las exportaciones de España a China aumentaron un 1,7% interanual, alcanzando los 3.639 millones de euros (2,1% del total de la exportación española), con el puesto 10º en la clasificación mundial. Los principales productos exportados han sido: cobre y sus aleaciones (17,4%), equipos, componentes y accesorios de automoción (6,9%), carne de porcino congelada (5,3%), medicamentos (4,2%) y desperdicios y desechos de cobre (4,1%).
En cuanto a las importaciones desde China, se han incrementado un 2,3% interanual, hasta los 14.960 millones de euros (8% de la importación total), con el puesto 3º en la clasificación mundial. Los principales productos importados han sido: equipos de telecomunicaciones (6%), máquinas de tratamiento y procesamiento de datos e información (5%), artículos de marroquinería (2,8%), videoconsolas, consolas y juegos de mesa (2%), y equipos de alumbrado (2%).

En este periodo, el déficit comercial con China ha ascendido a 11.322 millones de euros, aumentado un 2,5% respecto al del mismo periodo del año anterior. La tasa de cobertura se sitúa en el 24,3%, 0,2 puntos porcentuales menos que en el mismo periodo de 2017.

Relaciones bilaterales

China y España han celebrado 45 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países este 2018.

Las visitas del ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy para asistir a la Cumbre del G20 de Hangzhou (septiembre 2016) y al Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional (Pekín, mayo 2017), tuvieron un capítulo bilateral, a través de entrevistas con el presidente Xi Jinping (en ambos casos) y también con el primer ministro Li Keqiang en el último.

Acuerdos económicos vigentes ente ambos países
  • Convenio Bilateral en materia de Seguridad Social.
  • MOU de constitución del Consejo Asesor Empresarial.
  • Acuerdo de creación de un Grupo de Trabajo de promoción de inversiones bilaterales.
  • Acuerdo de Cooperación en materia de energías renovables entre el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y la Administración Nacional de Energía.
  • Acuerdo de Cooperación en materia energética entre el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y la Administración Nacional de Energía.
  • Acuerdo de Cooperación entre Ministerios de Industria y sobre cooperación en política de PYMEs.
  • Acuerdo de Cooperación en los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear, permite el suministro de equipos para uso nuclear civil.
  • Convenio sobre Transporte Aéreo Civil, permite 21 frecuencias semanales entre cinco ciudades de cada país que no están agotadas.
  • Declaración de Intenciones en Materia de Cooperación Industrial y Desarrollo Tecnológico e Innovación.
  • Acuerdo de Cooperación en Materia de Turismo; Acuerdo ADS “Authorised Destination Status” de ámbito comunitario.
  • Convenio para Evitar la Doble Imposición y Prevenir la Evasión Fiscal en Materia de Impuestos sobre la Renta y el Patrimonio.
  • Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI).
  • Acuerdo de Cooperación Científica y Técnica.
  • Convenio de Cooperación Económica e Industrial.
Perspectivas de futuro

España cuenta con buenas oportunidades en el mercado chino. En el sector de los bienes industriales, puede exportar maquinaria y bienes de equipo, automoción, materias primas químicas, equipamiento médico y material sanitario, equipamiento ferroviario y nuclear, equipamiento medioambiental para tratamiento de agua y residuos, energías renovables redes inteligentes y materiales de construcción.

En el sector agroalimentario, España puede vender materias primas y productos intermedios para la industria transformadora (tres cuartas partes de las exportaciones agroalimentarias españolas a China), productos del cerdo (especialmente despojos y tripas para embutidos; el jamón podría tener un nicho de mercado entre productos gourmet), productos de la pesca (son el segundo producto agroalimentario español más exportado a China), y vinos y aceite (China es un mercado aún reducido pero con alto potencial donde España es el principal suministrador de aceite de oliva).

Por último, China es el primer consumidor mundial de productos de lujo. Destacan los mercados de calzado y marroquinería (los productos españoles gozan de excelente reputación en China), confección (las grandes cadenas de moda española llevan años comercializando sus productos con éxito, incrementándose la presencia de numerosas marcas que ofrecen diseño y calidad superiores a los de las marcas locales), cosméticos (el mercado está lejos de su saturación), y hábitat (el diseño español es percibido como fresco e innovador).

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