Presidente de CESCE.

“Hay que pensar en soluciones que allanen el camino a las empresas exportadoras”

Pese a la tormenta que empieza a descargar en la economía española y el comercio internacional el optimismo es uno de los valores que definen a Fernando Salazar. Vicepresidente de ICEX durante los dos últimos años del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no dejó nunca de estar ligado a la internacionalización de las empresas españolas. Especialmente en uno de sus aspectos definitivos, la financiación. Hace casi medio año tomó el testigo de Álvaro Rengifo al frente de CESCE (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación) donde tendrá que culminar la puesta en marcha del Plan Estratégico 2020 y convertir a la entidad en uno de los aliados de las pymes españolas que quieran cruzar la frontera.

El último cuadro macroeconómico del Gobierno apunta una desaceleración del sector exterior, ¿está en riesgo el impulso de la internacionalización de la economía y las empresas españolas?

Es cierto que el panorama internacional muestra que hay nubarrones en el horizonte. Pero no debemos olvidar que la economía Española ha experimentado un cambio radical durante la última década. En un período de diez años, España ha pasado de ser un país al borde de la bancarrota a consolidarse como una de las cuatro grandes economías de la zona euro y situarse como el segundo exportador (medido por el peso de las exportaciones de bienes y servicios en el PIB) superado únicamente por Alemania. Un giro trascendental, propiciado por el tirón del sector exterior, que no sólo ha sido el motor que ha permitido mantener a flote el buque de la economía española, sino que sigue manteniendo un papel primordial en la recuperación y como impulsor del crecimiento. Este despegue hacia el exterior ha venido acompañado de un hecho nítidamente diferencial con respecto a crisis anteriores. En esta ocasión el impulso exterior no ha sido un hecho meramente coyuntural para compensar la caída en el mercado interior, sino que ha continuado e, incluso se ha incrementado, con la recuperación de la demanda interna.

Pero, nos adentramos en un momento de incertidumbres que podrían ponen en la cuerda floja al comercio internacional.

El crecimiento del comercio internacional se está desacelerando, cierto. Las tendencias proteccionistas que están apareciendo en muchos países y el estancamiento de los tratados de liberalización son factores que amenazan al comercio internacional y al crecimiento. Elementos distorsionantes estos que vienen, además, acompañados por otros factores no menos preocupantes como la subida de los tipos de interés, el alza de los precios del crudo, el desenlace del Brexit en la Unión Europea, el resurgir de Rusia en la carrera por el poder, la rivalidad entre Arabia Saudí e Irán por la supremacía en Oriente Medio, y el auge de los partidos populistas y extremistas.

Por tanto, ¿estamos ante un panorama bastante pesimista?

No se trata de ser pesimista, sino de prever las dificultades, reaccionar y pensar en soluciones que allanen el camino a las empresas exportadoras desde el convencimiento de que la salida al exterior es la vía fundamental para crecer, innovar, mejorar la productividad y crear empleo.

En sus intervenciones en varios foros empresariales ha considerado “esencial insistir en la adopción de medidas y políticas que puedan contribuir a que el impulso exterior no languidezca”, ¿qué actuaciones son prioritarias para consolidar y acrecentar la presencia de empresas españolas en los mercados internacionales de forma regular?

Para hacerlo hay que tener muy presente las características de nuestro tejido empresarial, compuesto en prácticamente el 98 por ciento por empresas pequeñas y medianas que, en muchos casos carecen de medios para las dificultades que comporta la internacionalización, especialmente en materia de gestión, información y de recursos humanos y financieros. Este último, la financiación, es uno de los que más condiciona el desarrollo de la exportación en todo tipo de empresas, y está en el origen de la creación de los instrumentos financieros con apoyo oficial, de los que desde hace más de cuarenta años forma parte CESCE como cabecera de un grupo de empresas que ofrece soluciones integrales para la gestión del crédito comercial en parte de Europa y Latinoamérica. CESCE es también la Agencia de Crédito a la Exportación (ECA) española que gestiona el seguro de crédito a la exportación por cuenta del Estado en España.

¿Y en el ámbito concreto de las pymes, cómo ayuda CESCE a sus proyectos de salida a los mercados internacionales?

Conscientes de estas necesidades y carencias, en 2017 CESCE aprobó su Plan Estratégico 2020 que tiene tres pilares con el foco siempre en el cliente: la internacionalización, la digitalización y potenciar el negocio de las pymes. Y de acuerdo con estas prioridades hemos creado recientemente una Unidad de Pymes dentro de la Dirección de Operaciones por Cuenta del Estado. Uno de nuestros retos principales en esta nueva etapa es adaptarnos a la demanda de las pymes para que el instrumento también les resulte útil. Esto pasa por realizar una simplificación de procesos, flexibilizar los requisitos de solicitud, realizar un asesoramiento adaptado a sus particularidades y adaptar la política de asunción de riesgos, todo ello para acercar nuestros productos y servicios a todas las empresas con una especial sensibilidad hacia las pequeñas y medianas y hacia aquellos autónomos que también decidan subirse al tren de la internacionalización.

La salida de Reino Unido de la Unión Europea, ¿obligará a revisar las condiciones de las operaciones aseguradas por CESCE?

El acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido está más avanzado de lo que parece. Yo soy optimista y creo que el Brexit va a terminar con acuerdo. Para España, el Reino Unido es fundamental en materia de exportación, de importación, de inversiones, de turismo, etc. Baste decir que el Reino Unido es el quinto destino mundial de nuestras exportaciones y un país con el que tenemos superávit comercial. El que haya un buen acuerdo es muy importante para nuestras empresas. El Gobierno español está siguiendo muy de cerca las negociaciones con mucho interés y participa activamente en el proceso para conseguir que el acuerdo final no lesione los intereses españoles.

¿Y en el caso de EEUU?

Para España, Estados Unidos sigue siendo un mercado importantísimo y lo va a seguir siendo también con el Presidente Trump. No olvidemos que EE.UU. es el principal mercado de exportación español no comunitario, en el que los productos españoles cada vez se están posicionando mejor. Con Trump o sin él, la apuesta por Estados Unidos es prioritaria para España y para nuestras empresas porque las oportunidades están ahí y no se pueden, ni deben, desaprovechar.

La ministra de Industria, Turismo y Comercio, Reyes Maroto, ha viajado a China con el objetivo de reforzar las relaciones comerciales y abrir nuevas ventanas de oportunidad, ¿qué planes tiene CESCE para las empresas españolas en la región?

La cobertura del seguro de CESCE por cuenta del Estado para los proyectos de las empresas españolas en China se mantiene abierta sin restricciones tanto para las operaciones a corto como a medio y largo plazo. A pesar de las tensiones arancelarias con EE UU y del elevado endeudamiento, China cuenta con notables fortalezas que mitigan los riesgos anteriores y que evitarían procesos desestabilizadores. Posee las mayores reservas del mundo, una elevada tasa de ahorro, superávit por cuenta corriente, un gran volumen de activos públicos, moderada deuda externa y, adicionalmente, margen político para manejar la situación.

CESCE tiene filiales en gran parte de los países de América Latina Cómo puede afectar la situación política y económica de Argentina y Brasil a las exportaciones e inversiones españolas?

De momento no se está notando un descenso de las exportaciones o de los proyectos empresariales hacia América Latina. Es cierto que hay incertidumbres económicas y que el aumento de los tipos de interés en EE UU está afectando negativamente a algunas economías emergentes y en especial a América Latina. A pesar de todo no hay descenso en el interés de las empresas españolas por la región. Es cierto que no estamos en las cifras de exportación del año pasado pero de momento no observamos frenazo alguno. Respecto a Brasil, es un destino esencialmente de inversión directa española, más que de exportación, y la llegada a la Presidencia de Bolsonaro no tiene por qué afectar a las empresas españolas que han apostado por este país.

La internacionalización se ha convertido en un elemento estructural de la economía, pero ¿cómo ha cambiado la forma de internacionalizarse de las empresas españolas?

Como he dicho anteriormente, la internacionalización ha venido para quedarse y las empresas españolas han sido capaces de acometer una profunda transformación del modelo productivo para incorporarse decididamente al mundo de la economía global. No podemos olvidar que fueron precisamente las empresas internacionalizadas las que consiguieron mantener, y en algún caso incrementar, su volumen de negocio y sus plantillas durante los años más duros de una crisis que obligó a cerrar a más de 150.000 empresas. Por otro lado, el mundo es cada vez más global y más digital, conceptos que están íntimamente relacionados. Nuestras nuevas empresas internacionales siguen estas pautas desde el mismo momento de su creación. Ya no siguen los pasos clásicos del proceso de internacionalización (empezar exportando ocasionalmente y/o por los mercados más sencillos, ampliar mercados, establecerse en el exterior, etc.), ni adoptan un proceso gradual de digitalización, sino que sino que se fundan directamente con vocación global, con sedes en el exterior y aprovechando las ultimísimas tecnologías.

La Responsabilidad Social Corporativa es una de las líneas estratégicas en la política empresarial de CESCE, ¿cómo se concreta?

En el ámbito de la responsabilidad corporativa, CESCE ha avanzado en su compromiso con los 10 principios del Pacto Mundial, iniciativa de la que es socio desde 2015 y cuyo fin último es promover una gestión empresarial ética. CESCE ha decidido también dedicar el 0,7 por ciento de sus beneficios netos anuales a actividades de Responsabilidad Social Corporativa y nuestras actuaciones se centrarán en los ámbitos de la educación y la formación, medio ambiente, salud, discapacidad, colectivos en riesgo de exclusión e investigación científica.

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