Opinión

Exportar con palos en las ruedas

Opinión-Triper

José María Triper
Periodista económico.


  • La competitividad exterior ha caído 1,4 puntos por el aumento de los costes salariales.
  • El Gobierno paga con hasta seis meses de retraso el retorno del IVA a las exportaciones.

Los números, como el algodón, no engañan. Y si nos atenemos a los últimos datos oficiales del Gobierno recogidos por la CEOE vemos cómo la variación salarial pactada en los convenios con efectos económicos en 2019, registrados hasta 31 de mayo, es del 2,21 por ciento, frente al 1,59 por ciento de los mismos meses del año pasado. Subida muy superior a la registrada por la inflación durante el mismo periodo, el 0,8 ciento interanual y que confrontada con los sueldos supondría una pérdida de competitividad de 1,4 puntos porcentuales.

Un deterioro que estaría en el origen, junto a las incertidumbres políticas, dentro y fuera, y las guerras comerciales de la desaceleración experimentada por las exportaciones españolas, prácticamente estancadas hasta abril, con el consiguiente deterioro de nuestro desequilibrio comercial. Y un efecto especialmente pernicioso si tenemos en cuenta que han sido las ganancias de competitividad sostenidas en los últimos años, consecuencia de la llamada devaluación interna, las que han permitido mantener los diferenciales positivos de crecimiento de la economía española respecto al conjunto de la Unión Europea y la que ha hecho posible cumplir el objetivo de creación de medio millón de empleos anuales, ahora seriamente amenazado.

Los datos del Banco de España muestran cómo la balanza por cuenta corriente ha sufrido un fuerte deterioro durante los cuatro primeros meses de este año, aumentando un 81,8 por ciento su déficit hasta 6.000 millones de euros. Empeoramiento que ha llevado al regulador a alertar, en su avance sobre el comportamiento de la economía española en el segundo trimestre, sobre los efectos adversos de la dependencia de la demanda interna, que crece al 0,7 por ciento, frente al mal comportamiento de las exportaciones que están restando ya un 0,2 por ciento al crecimiento del PIB.

Y la cosa puede ser todavía peor, si tenemos en cuenta que, como recuerdan los analistas de la CEOE, las subidas de salarios presentan efectos estáticos en el corto plazo y dinámicos en el medio y largo plazo, que se acumulan en el tiempo. Por lo que el hecho de que durante la primera mitad de 2019 el incremento de los costes salariales haya sido compatible con una cierta creación de empleo, es consecuencia de “ la coincidencia de circunstancias como la estacionalidad de la economía española, el actual efecto demográfico y el momento del ciclo económico”, vientos de cola que están desapareciendo y que se están sustituyendo por nubes de tormenta que están paralizando ya las decisiones de inversión de las empresas, como recogen los últimos informes de la UNCTAD.

Y como dicen que las desgracias nunca vienen solas, sobre todo cuando vienen de la órbita de la política y los gobiernos, pues nuestros exportadores se encuentran ahora con un nuevo lastre a su actividad exterior en forma de retraso en el retorno del IVA a las exportaciones. Con hasta seis meses de demora está procediendo Hacienda a devolver ese IVA a los exportadores, agotando el plazo máximo legal, lo que ocasiona graves problemas de liquidez a las empresas y un frenazo a las exportaciones.

Todo esto en un contexto de desaceleración económica en Europa y que, como avisaba el ex secretario de Estado de Economía y hoy responsable del servicio de estudios de la CEOE, Iñigo Fernández de Mesa, “puede ir a peor”. Pués eso.

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