Opinión

En los umbrales de la recesión

José-María-Triper

José María Triper
Periodista económico.


El deterioro de todos los indicadores de crecimiento, déficit, empleo, consumo y del sector exterior anuncian una nueva recesión mientras Sánchez y el Gobierno se felicitan por la “buena marcha de la economía”

Quienes tienen memoria de la historia reciente todavía recuerdan con pavor las declaraciones del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, negando la crisis económica y proclamando que España tenía el sistema financiero más sólido de Europa y uno de los mejores del mundo. Mentiras, que muchos creyeron y ya vimos la que nos cayó después. Pues ahora Pedro Sánchez y sus walkirias de la economía, Calviño y Montero, nos interpretan una nueva versión de aquella farsa y sin atender las razones de los analistas ni la cruda realidad de los indicadores, siguen felicitándose por lo que consideran “buena marcha de la economía”, y lo que es más grave sin tomar medida alguna para evitar la recesión que se nos avecina o paliar sus consecuencias.

Porque los indicadores, que como el algodón no engañan, muestran una economía que se ralentiza y crece sólo el 0,5 por ciento en el segundo semestre; un déficit público que se dispara hasta el 2,7 por ciento en el primer semestre, el peor dato desde el rescate bancario; un sector exterior que vuelve a números rojos al pasar de un superávit de 113 millones de euros en los cinco primeros meses de 2018 a un déficit de 3.257 millones este año; una caída de las ventas de coches del 30 por ciento en agosto tras el también fuerte descenso en julio, por vez primera desde 2012; también el peor dato desde 2012 se apuntan las compras y ventas de viviendas con un descenso del 9 por ciento en junio; unas ventas estancadas en el comercio minorista que suben sólo el 0,3 por ciento en junio; un descenso de la productividad aparente del trabajador del 0,4 por ciento entre enero y marzo, por segundo trimestre consecutivo; y una pérdida de competitividad de 1,4 puntos hasta mayo.

Y si miramos al mercado laboral, los datos de agosto son para echarse a temblar. Con un aumento del paro en 54.371 personas, el peor dato desde 2010, y un descenso de 212.984 trabajados en la afiliación a la Seguridad, algo que no se conocía en la última década. Además, es también la primera vez desde la recuperación en 2014 que, con datos de la EPA, sube el paro en términos desestacionalizados entre marzo y junio, un 0,53 por ciento, el peor dato en cinco años. A todo esto se une que la creación de empresas ha vuelto a caer un 8,5 por ciento en junio y encadena tres meses consecutivos de descensos.

Y tampoco pintan bien las cartas dese el exterior que avisan de que Boris Jonhson no tiene intención de renegociar el Brexit, con graves perjuicios para nuestras exportaciones y turismo; el Reino Unido es nuestro quinto cliente comercial y el primer mercado emisor de turistas hacia España. Que Europa es la perdedora de la guerra comercial EE UU-China y se refleja ya en la producción industrial alemana que ha sufrido en junio la mayor caída desde 2009, un 8,5 por ciento menos. Mientras el FMI ha bajado las previsiones para la zona euro del 1,9 al 1,3 por ciento.

Esto es lo que Pedro y sus ministras definen como “buena marcha de la economía” olvidando, si es que alguna vez lo supieron, que la expansión de la economía empezó en 2013 y la teoría de los ciclos nos sitúa en seguir creciendo hasta 2020, donde se iniciaría nuevamente el deterioro de todos nuestros indicadores. Y en España cuando los indicadores anticipan crisis, históricamente se precipita la recesión provocando anomalías en el crecimiento económico de sectores expuestos a la competencia y vinculando la caída de la competitividad a la destrucción de empleo con el desequilibrio en la balanza de pagos y en las cuentas públicas. Que Dios les conserve la vista porque el entendimiento…

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