Leonor Vargas
Directora Financiera Fundación de Estudios Bursátiles


El mes de agosto ha cerrado a duras penas en los 8.812,90 puntos con un descenso del 1,8% respecto al mes anterior, después de haber tocado mínimos mensuales durante la primera quincena. Las negociaciones comerciales entre EEUU y el gigante asiático, así como el Brexit, se están convirtiendo en historias interminables que no dan tregua a los mercados.
Como comentamos en el último artículo, lamentablemente el mercado descontó un escenario con demasiado optimismo después de las reuniones de los Bancos Centrales cuando aún quedaban demasiados temas en el aire, circunstancia que ha generado más volatilidad de la ya existente.

Al otro lado del Atlántico, la guerra comercial con China, no solo no se despeja sino que se agrava. El presidente Trump cada vez echa más leña al fuego con nuevos aranceles, que en vez de mejorar la economía americana la está empeorando, ya que son muchas las empresas estadounidenses que viven de la venta de productos al gigante asiático. Tampoco le pareció apropiada a Donald Trump la actuación de la FED, considerando que la bajada en los tipos de interés que ha realizado, no era suficiente, lo que ha generado inestabilidad en el mercado. Los datos macro son débiles, a pesar de la buena marcha del consumo, de la estable creación de empleo, de la robustez de los índices de actividad y de una inflación neutra. El PIB indica síntomas de desaceleración aunque se ha situado en el 2,1%, por encima de lo esperado.

En Europa, los datos macro son todavía más débiles, y los de confianza, actividad o crecimiento están en niveles más bajos que al inicio de la época estival. En Alemania el instituto DIW augura una contracción del 0,2% del PIB para el próximo trimestre. Asimismo, queda pendiente la decisión que tome el Banco Central Europeo (BCE) en septiembre, donde podría rebajar el tipo de interés de los depósitos de cara a final de año y comenzar un nuevo programa de compras (QE). Además, por primera vez en la historia, la TIR del bono alemán está por debajo de -0,5%, con la curva en negativo.

Otro foco es la historia interminable del Brexit. Los cambios efectuados en el Gobierno el mes pasado han precipitado la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, y el cierre del Parlamento hasta octubre no genera expectativas positivas. Lo cierto es que las más perjudicadas son las empresas europeas con intereses en este país, las aerolíneas son algunas de las más afectadas, y muchas compañías españolas podrían sufrir un impacto importante en sus cuentas de resultados y la pérdida masiva de empleos.

En nuestro país seguimos sin Gobierno y con una alta probabilidad de nuevas elecciones de cara al otoño, circunstancia que provoca incertidumbre en nuestros índices e inseguridad entre los inversores.

En relación a las operaciones corporativas, Iberdrola ha cerrado la venta del 40% de su gran parque eólico marino en Reino Unido por unos 1.800 millones de euros. El grupo español EBRO ha finalizado la adquisición a Hain Celestial del 100% de las compañías y activos a través de las cuales se desarrolla el negocio mundial de Tilda, firma especializada en arroz, principalmente Basmati Premium. Con el objetivo de aumentar su presencia en otros mercados. Y las acciones de Natra quedarán excluidas de Bolsa y dejarán de cotizar, una vez completada la OPA de Investindustrial, brazo inversor de la familia Bonomi, al precio de 1€/acción.

El comportamiento de la deuda pública también resultó clave en la evolución de los mercados de todo el mundo durante el mes de agosto. La curva de tipos invertida en EEUU, donde resulta más barato financiarse a largo que a corto, causó algo de revuelo ya que este hecho indica síntomas de posible recesión. Otra circunstancia inusual es la TIR del bono alemán en negativo, mientras en nuestro país, que el interés de bono español repite por encima del 0,10%, y la prima de riesgo continúa en el entorno de los 80 puntos básicos.

En el mercado de divisas también encontramos turbulencias procedentes de las eternas disputas comerciales, los signos de recesión y las decisiones de los Bancos Centrales. Es por ello, que el dólar está en máximos de más de dos años frente al euro. La divisa comunitaria ha perdido el soporte de los 1,10 dólares por primera vez desde el 2017. La cara amable de este hecho es que la debilidad del euro proporciona incentivos para las empresas europeas dedicadas a la exportación. Mientras, la libra, espera novedades de un Brexit cada vez más complejo, cotizando a la baja en el entorno de los 1,20 dólares, muy cerca de mínimos de 1985.

En el mercado de commodities, el oro hace honor a su definición de valor refugio, encontrándose en máximos (1.525 $/onza), habiendo superado la barrera de 1.450 $/onza durante el verano.

Por otro lado, el barril de Brent cotiza en el entorno de 58 dólares. Y el West Texas, de referencia en EEUU, se encuentra en el entorno de los 55 $, eso sí, esperando la llegada del huracán Dorian.

El otoño se presenta duro e incierto ya que son demasiados los frentes abiertos, por lo que no debemos perder la perspectiva y ser muy cautos en nuestras inversiones, siguiendo con atención la evolución de los mercados tanto de la renta variable como de la renta fija.

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