Diputado y portavoz de la Comisión de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados.

“El caos del Brexit debería enseñar a Sánchez lo que ocurre cuando te echas en brazos de nacionalismos y populismos”

Su pasado como inspector de trabajo le ha llevado a ser uno de los políticos que más conoce, desde dentro, el mercado laboral de España. Un mercado en el que se empiezan a reabrir las heridas de la crisis y cuyo futuro y sostenibilidad tiene como piedra de toque la internacionalización de las empresas, pymes y autónomos españoles. De perfil socioliberal y nítida oratoria, Sergio del Campo, diputado por Tarragona en la Cámara Baja, lleva liderando la portavocía del Grupo Parlamentario Ciudadanos en las comisiones de Empleo (antes) o Trabajo (ahora) y Seguridad Social casi desde que empezó en la política -allá por diciembre de 2015-. Es, además, el protagonista en la sombra de la Ley de Medidas Urgentes para el Trabajo Autónomo y uno de los valedores de la esperada Ley de Lucha contra la Morosidad en operaciones comerciales que, desde hace más de dos años, permanece guardada en los cajones de algún despacho de la Plaza de las Cortes.

Las pasadas elecciones el Club de Exportadores afeó a los partidos políticos el poco peso que tiene el comercio exterior y la internacionalización en los programas electorales, ¿por qué cree que se deja de lado a un sector que representa el 34% del PIB?

En Ciudadanos somos conscientes de que el sector exterior ha cumplido un papel fundamental para el mantenimiento del empleo y la actividad de las empresas españolas, sobre todo para aquellas que dependían en gran medida del dinamismo de la demanda interna y supieron mirar hacia el exterior cuando la situación económica lo requería. Nosotros apostamos por reformas que ayuden a mejorar la competitividad de nuestro tejido empresarial, no solo en el ámbito nacional sino también en los mercados exteriores. Le pongo un par de ejemplos: Ciudadanos apuesta por la digitalización de todos los trámites administrativos o la armonización de normas autonómicas que lastran y obstaculizan la actividad de las empresas. En materia fiscal apostamos por la eliminación de las barreras regulatorias que frenan el crecimiento de nuestras PYMES, que son las que más dificultades enfrentan a la hora de iniciarse en los mercados exteriores.

Como portavoz de la comisión de Empleo del Congreso, ¿cree que el futuro del empleo dependerá del avance de la internacionalización de las empresas españolas?

El grado y solidez de la internacionalización de nuestra economía va a tener un papel decisivo en el mantenimiento del nivel de empleo, sin duda. Es importante que nuestras empresas tengan cada vez más presencia en el extranjero ya que eso se traduce en más y mejor empleo y en diversificación del riesgo ante posibles recesiones. No obstante, no creo que el futuro del empleo dependa solo de ello. En los tiempos que corren esto es una incógnita que se está tratando de analizar tanto desde el punto de vista doctrinal como político. La economía digital, la inteligencia artificial o la robotización, por ejemplo, son factores que están ya afectando de forma contundente al mercado laboral. Yo soy optimista y creo que si hacemos los deberes no tenemos que tenerle miedo a lo que viene. Pero tenemos que ser proactivos y eso significa reformas.

¿Está preparado el mercado laboral en España para un mundo globalizado en el que la movilidad de los trabajadores jugará un elemento clave?

En el mercado laboral Español las pymes y micropymes dan empleo al 98% de los trabajadores. Es cierto que el número de empresas españolas con presencia en el extranjero se ha duplicado en los últimos 10 años, pero menos del 10% son pymes. Para beneficiarnos de la globalización económica; la internacionalización empresarial, entendida no solo como la búsqueda de nuestros mercados, sino como la movilización de productos y trabajadores más allá de nuestras fronteras, se convierte en una obligación para muchas de nuestras pymes si quieren sobrevivir. Queda mucho por hacer y creo que los poderes públicos tenemos un papel fundamental para mejorar los datos anteriores. Muchas empresas han iniciado ya ese camino adaptándose a una realidad cada vez más dinámica y cambiante. Pero vamos por el buen camino.

¿Cree que las empresas deben mejorar el nivel de formación en internacionalización de sus trabajadores?

En Ciudadanos apostamos porque las empresas se dediquen a aquello que mejor hacen, que es crear valor y generar actividad y empleo. Para facilitarles su labor y enfrentarnos al futuro con garantías, sin duda necesitamos una revolución en relación con las políticas de formación. Y creo también que el alcance de dicha revolución no debe acotarse a los trabajadores dependientes. Muchas veces hablamos de cómo un deficiente grado de formación de los trabajadores lastra la competitividad de nuestra economía, no obstante creo que los autónomos y emprendedores también deben participar en dicha formación. Sobre todo cuando a través de la misma se les ayuda a mirar más allá de nuestras fronteras y mercados. Nuestros emprendedores deben estar formados y preparados para competir en un mundo cada vez más globalizado no solo económicamente, también tecnológica, social e incluso culturalmente. Como señalaba anteriormente, desde los poderes públicos podemos crear las condiciones propicias para que nuestros empresarios y trabajadores estén preparados.

¿Puede el mercado de trabajo aguantar una nueva recesión?; ¿cree que están las empresas mejor preparadas para una nueva crisis?; ¿qué diferencias existen entre la situación del mercado laboral de 2008 y el actual para afrontar los malos tiempos que se avecinan?

Desde el punto de vista laboral, los avances han sido pocos en los últimos años. Sinceramente, creo que no se han llevado a cabo las reformas necesarias para hacer frente a una nueva crisis. Tengo la sensación de que no hemos aprendido nada. Me explico: necesitamos, por ejemplo, poner en marcha mecanismos de detección temprana de dificultades (early warning), mecanismos reales de segunda oportunidad y seguir avanzando en mecanismos de flexibilidad para nuestras empresas. Tampoco hemos apostado como deberíamos por mecanismos de seguridad para la protección de nuestros trabajadores, en proteger más al trabajador y no tanto el puesto de trabajo apostando de forma contundente por la movilidad. Creo que no se han hecho los deberes y que, ante una nueva recesión, los ajustes volverán a llevarse a cabo mediante despidos masivos y caída de salarios. ¡Ojalá me equivoque!

En un año el sector exterior ha pasado de tener un superávit de 113 millones de euros a un déficit que supera los 3.200 millones, ¿se está gripando el que ha sido uno de los motores de salida de la anterior crisis?; ¿vuelve España a tropezar con la misma piedra?

Al contrario de lo que ocurre a nivel laboral, y en términos de su exposición al exterior, las empresas se encuentran más preparadas, ya que ya han llevado a cabo un esfuerzo importante diversificando los productos y destinos a los que exportan. Pero no debemos caer en la complacencia. El entorno internacional es desfavorable, y la demanda interna no es lo suficientemente fuerte como para asumir la eventual reducción de los flujos comerciales internacionales. España generó superávits comerciales estables durante los años de la crisis gracias al impulso exportador de las empresas, lo cual indica que estaban preparadas para afrontar el reto de adentrarse en los mercados internacionales. Con todo, medidas adicionales que mejoren el posicionamiento de las empresas españolas, sobre todo PYMES, a través de diferentes mecanismos de apoyo a la internacionalización y la mejora de la competitividad, ayudarían a consolidar la fortaleza que muchas de nuestras empresas han mostrado en los últimos años.

¿Cómo actuará Ciudadanos para frenar esta desaceleración?; ¿cuáles son sus propuestas para impulsar la internacionalización y el comercio internacional?

Debemos apostar por una España competitiva, con empresas fuertes y libres de excesivas trabas burocráticas, en una Europa unida en todos los sentidos. Desde Ciudadanos proponemos avanzar en la integración en la Unión Europea desde diversos puntos de vista, de tal manera que haya cada vez menos barreras para la actuación de nuestras empresas en el mercado comunitario. El 67% de nuestras exportaciones son a países de la Unión Europea, según datos de Eurostat, convirtiéndola en una parte vital de nuestra economía. Necesitamos adoptar una posición de liderazgo en este sentido y competir para que todas nuestras empresas, en todos los sectores, puedan operar a lo largo y ancho del territorio europeo. A nivel nacional, defendemos la eliminación de barreras al crecimiento empresarial, la simplificación burocrática, la unificación del mercado nacional y el desmantelamiento de la maraña de normas autonómicas que lastran la competitividad de nuestras empresas. El Estado no debe ser un impedimento sino un impulsor de la actividad empresarial tanto a nivel nacional como internacional.

¿Obliga la globalización a contar con una normativa única en materia laboral, al menos en la Unión Europea?

Desde mi punto de vista más Europa también significa eso: no solo una Europa más unida económicamente, también más unida desde el punto de vista de los derechos sociales. Una armonización de los derechos laborales, como mínimo a nivel europeo, sería fantástico. Por ahora en materia de Derecho del Trabajo, las medidas de la Unión Europea están sirviendo como complemento de las normas de cada país al establecer normas mínimas. Es decir, que cada país es libre de ofrecer niveles de protección más elevados si lo desea. Pero al menos la UE está sirviendo para establecer unos mínimos de protección (las directivas) que luego los estados incorporan a sus legislaciones.

¿Y en materia de Seguridad Social?; ¿cree qué hay que avanzar en los convenios bilaterales?

En materia de Seguridad Social la UE lo que hace es establecer una serie de normas comunes de protección de sus ciudadanos cuando se desplazan por Europa. Es decir, no existe un régimen europeo de seguridad social en materia de afiliación, prestaciones, recaudación, etc. Cada país decide lo que recauda, qué ciudadanos están asegurados y las prestaciones que recibe, así como los requisitos para recibirlas. Creo, como le digo, que habría que avanzar hacia una Europa más unida desde el punto de vista de los derechos sociales. Una vez armonizados dichos derechos a nivel europeo, trabajar en los convenios bilaterales.

¿Cómo se puede mejorar la protección social de los trabajadores de empresas españolas internacionalizadas que desarrollan su actividad en otros países?

Un porcentaje muy elevado de la externalización de nuestra economía se produce en el ámbito de la UE. Sin embargo, la manera en que está organizada la protección social varía mucho de un país a otro ya que los países siguen siendo libres de organizar la seguridad social de forma independiente. Mi apuesta es por la libre circulación de trabajadores con una protección más armonizada. Con el resto de países no pertenecientes a la UE debemos avanzar en los convenios bilaterales o multilaterales como el Iberoamericano de Seguridad Social y su Acuerdo de Aplicación. Este instrumento multilateral, por ejemplo, coordina las relaciones en materia de Seguridad Social en la región iberoamericana para dar cobertura social a los trabajadores de estos Estados.

¿Existe preocupación en Ciudadanos por los españoles desplazados a Reino Unido?; ¿cómo actuarán?

La situación política en el Reino Unido es el ejemplo de que el populismo y el nacionalismo llevan al caos y a la falta de oportunidades. Una de las mayores economías del mundo se encuentra paralizada y hundiéndose en los mercados por haber apostado por las tesis populistas y nacionalistas, algo que conocemos bien aquí en Cataluña. El caos en el que el Brexit ha sumido al Reino Unido debería enseñarle a Sánchez lo que ocurre cuando te echas en brazos de los nacionalismos y los populismos. La prioridad número uno de Cs es defender los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos, especialmente de los españoles que visitan o residen en Reino Unido. Por ejemplo, hemos registrado varias preguntas parlamentarias al Gobierno para interesarnos por sus medidas de contingencia en caso de un Brexit sin acuerdo con la UE y cómo esas medidas garantizarán los derechos y libertades de los españoles en Reino Unido. Además, España es uno de los países con una relación comercial más estrecha con el Reino Unido, por lo que vamos a seguir trabajando por los intereses de nuestras empresas, nuestros productores y nuestros autónomos en Reino Unido, siempre sin comprometer la unidad mostrada por los Estados miembros de la UE.

Como diputado de Ciudadanos por Tarragona, ¿qué le transmiten las empresas sobre la situación que se vive en Cataluña?; ¿hasta qué punto se están paralizando las inversiones de las empresas catalanas en el exterior por el Independentismo?

El Instituto de Estadística de Cataluña publicaba en junio un comunicado avisando de que las exportaciones en Cataluña habían caído por vez primera desde 2011, unido a un menor dinamismo de la economía regional, inferior a la media española. El Diario Ara, poco sospechoso de no ser independentista, corroboraba esta afirmación y añadía que un descenso de estas dimensiones solo se había producido previamente en 2009, en mitad de la crisis, y en 2016. La Asociación de Empresas Industriales Internacionalizadas, AMEC, criticó la falta de una política que pusiera remedio a esto. El procès lo tapa todo y sirve de máscara útil para la política inútil. No se hace nada en nombre de una república inventada. Pero el problema no se ciñe exclusivamente al peor desempeño de las empresas catalanas en el extranjero. Sino también a la caída de inversión extranjera en la comunidad, a la marcha de miles de empresas de Cataluña o al rechazo que produce en el mundo empresarial la presencia de un radical proteccionista y supremacista en la Cámara de Barcelona. Todo ello contribuye a que nuestras empresas y, en consecuencia, muchas familias, sufran.

¿Considera que las decisiones que está tomando el Gobierno socialista, ahora en funciones, en materia de empleo suponen un lastre para la competitividad de las empresas internacionalizadas?

Hace apenas dos años, durante la ratificación del CETA con Canadá en el Congreso el PSOE se abstuvo, alegando que se trataba de una “globalización sin reglas”. Hace un año, en el Global Progressive Forum, dijo que se trataba del “camino a seguir”, y hace poco se congratulaba de que nuestras exportaciones a Canadá se hubiesen incrementado. Esto no puede permitirse: hay que adoptar una postura clara a favor de más Unión Europea, de la globalización y de acuerdos más justos que no son de suma cero, por mucho que pretenda decir lo contrario. No es admisible cambiar de opinión al respecto según convenga a los vaivenes de la política. Y en materia laboral, el PSOE insiste en mirar al pasado y derogar aquello que se ha demostrado eficaz para crear empleo, utilizando además las políticas socioeconómicas para intentar cortejar a Podemos. Eso, por supuesto, repercute negativamente en nuestra economía. Sólo tenemos que echar un vistazo a los últimos datos de incremento de desempleo o preguntar a los 557 autónomos al día que echaron el cierre en este país en el mes de agosto. Sánchez vive en una campaña permanente y aunque no le convenga electoralmente afrontar los retos de una potencial recesión, no se ha parado a intentar solucionar los problemas, sino que sigue ignorando cuántos avisos le está dando la situación económica o instituciones independientes, como el propio Banco de España. Lo acabaremos pagando.

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