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La industria automotriz se encuentra en una complicada situación

La industria automotriz se encuentra en una complicada situación

Según un informe desarrollado por la compañía Coface (empresa de seguros de crédito, gestión de riesgos y economía mundial) el sector automotriz debe hacer frente a numerosos desafíos, en particular en lo que respecta a las normas para reducir los riesgos medioambientales. Debido a esto, las ventas de coches han observado un descenso inédito desde la crisis de 2008 y el sector se ve dominado por la incertidumbre.

Forzados a cumplir con estas regulaciones y con los deseos de los consumidores, los fabricantes de automóviles están realizando fuertes inversiones en el rediseño de sus vehículos, lo que incrementa sus costes de producción.

Además, la llegada de numerosos nuevos actores -como Google Waymo, Tesla, Arcfox o Aiways– añade incertidumbre a un mercado con cierta estabilidad, en el que existe una tendencia de concentración mediante fusiones, adquisiciones y co-inversiones.

La Unión Europea (UE) se vio afectada por la implementación de las rigurosas normas de homologación para los nuevos modelos de automóviles, conocidas como “Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedures” (WLTP).

Estas reglas más estrictas han supuesto bloqueos para los fabricantes, ya que implicaron retrasos en las cadenas de montaje ocasionando una disminución de los modelos disponibles en los concesionarios. En este sentido, los clientes se han visto obligados a retrasar sus compras impactando directamente en las nuevas matriculaciones.

A las barreras técnicas y administrativas, se suma una tendencia negativa en la compra por parte de los consumidores de la zona euro. Es por esto que la compra de nuevos vehículos se ha visto reducida, sobre todo, teniendo en cuenta que los incentivos para el cambio a energías más ecológicas se agotan en ciertos países.

El mercado americano también ha sufrido una caída de la demanda (-1,1% a finales de octubre de 2019) en especial para rancheras y otros utilitarios. Si bien es cierto que se ha mantenido para SUV, pick-ups y camiones ligeros. Esta tendencia continúa afectando a la actividad de los fabricantes de automóviles, incluso con el cierre de varias plantas en el país.

El mercado chino se ve duramente afectado por la caída de la demanda (-4% en octubre de 2019) debido, en parte, a una actitud especulativa de los consumidores, que esperan los incentivos fiscales anunciados por el gobierno. Esta especulación se suma a los efectos de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

Por su parte, las grandes municipalidades como Pekín, Shanghái y otras ciudades imponen estrictos límites para matricular nuevos vehículos lo que implica que los hogares chinos recurran masivamente a la compra-venta de coches de segunda mano.

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